La historia de amor que hace años comenzamos,
llena de inocencia, ternura y pasión,
el fruto de lo que ayer empezamos
fue la senda de mi perdición.
Perdido estaba por el mundo rodando
sin saber que no me habías olvidado.
Y el olvido se olvida de estar olvidando,
y así mi amor seguí recordando.
Llegas y traes de vuelta contigo,
los recuerdos de lo que fue mi castigo,
y sin rencor y en paz retomamos
el fruto de lo que ayer empezamos.
Nos amamos como nunca
que es también como siempre amamos.
Y mi realidad que parecía trunca
se llenó con el fruto de lo que empezamos.